Cuando tu motor de reservas es tu peor enemigo

Imagina la escena.

Un viajero encuentra tu hotel en Google, navega por tu web, se inspira con las fotos y se convence de que quiere reservar. Todo fluye… hasta que llega al motor de reservas.

De repente, la experiencia cambia: páginas lentas, pasos que parecen innecesarios, un diseño poco claro o un sistema que no inspira confianza. El resultado: abandona la reserva. Y, muchas veces, acaba en una OTA que sí le ofrece un proceso rápido y sin fricciones.

Lo que parecía un cliente ganado se convierte en una comisión perdida.

El punto ciego de muchos hoteles

La mayoría de los esfuerzos digitales de un hotel se concentran en atraer tráfico: campañas de Google Ads, publicaciones en redes sociales, inversión en SEO… Pero todo ese esfuerzo se puede desmoronar en el último paso si el motor de reservas no acompaña.

No es raro ver hoteles con buenas cifras de visitas y con estrategias de visibilidad bien planteadas, que aun así pierden conversiones porque el motor no está a la altura. Es un punto ciego habitual: se piensa en la visibilidad, pero no en la experiencia final del usuario.

Lo que siente el huésped

El huésped no lo expresa en palabras técnicas, pero lo vive en su piel:

  • “Esto tarda demasiado en cargar.”
  • “¿Por qué me piden tantos datos?”
  • “No me aclaro con las habitaciones.”
  • “No sé si mi tarjeta está segura aquí.”

En ese momento, la confianza se rompe. Y recuperar a ese cliente es casi imposible.

El motor como aliado estratégico

El motor de reservas no debería ser un simple “formulario”. Es la parte más crítica del recorrido digital de tu huésped. Allí se juega todo el esfuerzo previo: campañas, contenidos, reputación online…

Un motor bien diseñado transmite confianza, simplifica pasos y convierte la intención en acción. Uno mal cuidado se convierte en el peor enemigo del hotel.

Reflexión final

La batalla no está solo en atraer clientes, sino en no perderlos en el último segundo. Revisar y optimizar tu motor de reservas no es un detalle técnico: es una decisión estratégica que marca la diferencia entre crecer con reservas directas o seguir dependiendo de terceros.

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